26 junio 2014

'Subir arriba', 'entrar dentro' y otros pleonasmos redundantes que vi con mis propios ojos

Primera memoria
1959 - España
Ana Mª Matute
(Novela recomendada)
La palabra pleonasmo proviene del griego pleon (más numeroso) y de pleonasmos (superabundancia) y consiste en utilizar el lenguaje con redundancia.

Así, expresiones como “ver con mis propios ojos”, “subir arriba”, “bajar abajo”, “entrar dentro”, “hoy en día” o “verlo por mí mismo” incluyen elementos repeiterados. ¿Qué aporta el dentro a entrar? ¿Acaso se puede entrar hacia fuera?

El pleonasmo está aceptado cuando sirve para enfatizar el significado de la frase. Así, aunque sería extraño encontrar a alguien que viera las cosas con los ojos del vecino, la expresión “ver con mis/tus/sus propios ojos” tiene validez cuando se quiere hacer hincapié en ello. Por tanto, no diríamos “Fui al cine y vi la película con mis propios ojos”, pero sí “¡Se estaban besando! Lo vi con mis propios ojos”.

21 junio 2014

La palabra que no puede escribirse en castellano

Veinte poemas de amor y
 una canción desesperada

Pablo Neruda
1924 - Chile
(Poemario recomendado)
Llevo tiempo queriendo hablar de una curiosidad que me reveló mi amigo Alberto tras leerla en el blog “Un arácnido, una camiseta”. Se trata de la imposibilidad de escribir una palabra del castellano: el imperativo de salirle. Así, dicha palabra debería escribirse como «salle», pero, en este caso, habríamos de pronunciarla con elle (ll). Puesto que la pronunciamos como «sal-le», la grafía «salle» no puede emplearse.

Pero, ¿cómo instamos entonces por escrito a alguien a salir al encuentro de alguien, por ejemplo? Si no podemos escribir “salle al encuentro”, ¿qué debemos escribir? Aunque parezca mentira, la RAE no tiene respuesta para esto, con lo que nos encontramos ante la que quizá sea la única incongruencia de la grafía castellana.

Personalmente, creo que la mejor solución sería escribir la palabra con un guión (sal-le), aunque quizá la RAE debería dedicar más tiempo a este error y menos a cambiar normas de acentuación que están bien como están...

Para qué negarlo: es probable que la mayoría de nosotros no escribamos nunca el imperativo de salirle, pero sin duda es una anécdota curiosa del lenguaje, ¿no os parece?
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